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En algún proyecto de los que participé recientemente, junto con un equipo de trabajo, tuvimos la oportunidad de encontrarnos con alguien que nos llenó de inspiración y fuerza.
Y es que la historia de MarÃa, además de conmovedora, es inspiradora: Lleva cinco años moviendo cielo y tierra en búsqueda de sus padres, de su historia, de sus orÃgenes.
No digo nada nuevo cuando afirmo que saber de donde venimos, en el sentido completo de la frase, nos define como persona. Y que tener ese agujero dentro de nuestro pasado es una mochila difÃcil de llevar.
Por eso los invito a visitar el sitio de MarÃa, para informarse, para participar y para difundir.

Si de algo estoy segura es que las historias se construyen. Y la construcción de la mÃa sólo la puedo armar con la ayuda de ustedes.
Me faltan saber varias cosas: cuándo y dónde nacÃ, quiénes son mis papás, cómo eran y cómo pensaban.
Necesito esos datos. Necesito saber de ellos, para conocerme, para reconocerme, para verme completa.
Sé que es difÃcil. Muchos dicen que es como buscar una aguja en un pajar, pero hay algo en mà que me dice voy a encontrarlos.
Hoy tengo 33 años, a los 28 descubrà que soy adoptada.
Estuve en la SecretarÃa de Derechos Humanos, en CONADI, en Abuelas de Plaza de Mayo, en Quiénes Somos y en el Ministerio de Seguridad de La Plata. Intenté llegar a la partera, hablar con amigos cercanos a la familia, gente que conoció a mis padres adoptivos. Intente e intenté, pero aún no tengo datos certeros.
Pienso que quienes sabÃan de mi adopción, los que conocieron a quienes me criaron o a la partera que firmó mi partida nacimiento, pueden aportarme información y asà ayudarme a armar este rompecabezas que es la historia de mi vida.
Agradezco de corazón a mis amigos que siempre me han apoyado y a los que se sumarán en esta búsqueda.
Gracias una vez más.
MarÃa.
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