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Justo hace unos días había leído en un par de blogs un par de estas recopilaciones del tipo “10 cosas que…”, puntualmente hablando de los hábitos de los freelancers.
Lo interesante era ver, independientemente del tema en sí, un par de puntos que son importantes de destacar. Veamos las listas primero:
Los 7 del Si (los argumentos de cada uno se pueden leer en el sitio original):
¿Me podes decir tus precios? Sí.
¿Puedes mostrarme otros trabajos tuyos? Sí.
¿Podes tener esto terminado para mañana? Sí.
¿Sos capaz de hacer …? Sí.
¿Puedo editar el sitio por mi cuenta? Sí.
¿Ofreces apoyo luego de terminado el trabajo? Sí.
¿Hay alguna otra manera de pagarte además de la que me acabas de decir? Sí.
Y por el lado de los No’s (original):
¿Puedes mostrarme una demostración que me ayude a elegir un diseñador/programador? Respuesta: ¡NO!
¿Puedes hacernos un descuento? Respuesta: ¡NO!
¿Puedes registrar nuestro dominio y hospedar a nuestro sitio? Respuesta: ¡NO!
¿Puedes copiar este otro sitio? Respuesta: ¡NO!
¿Puedo pagar mi sitio de e-commerce con las ventas que realice? Respuesta: ¡NO!
¡Tengo una gran idea! ¿Quieres que… Respuesta: ¡NO!
¿Tienes una cuenta de mensajería instantánea? Respuesta: ¡NO!
¿Puedo pagar el total cuando esté terminado todo? Respuesta: ¡NO!
¿Hay alguna manera de que puedas terminar esto esta noche o el fin de semana? Respuesta: ¡NO!
¿Puedes asegurarme que no usarás este mismo trabajo en otro lugar? Respuesta: ¡NO!
En lineas generales estoy de acuerdo, pero hay algunos puntos que me parece no se pueden definir en un si o un no.
La disponibilidad y la urgencia tienen valor. Asignable y cuantitativo. Es decir que podemos tranquilamente comprometernos a un trabajo exigente en tiempos (siempre dentro de un plano de realidad), ajustando debidamente el presupuesto del mismo. Pero como una cuestión excepcional, no regular. Eso incluso le asigna el valor que tiene, tanto económico como práctico, y tanto para nosotros como para el cliente. Si tomamos la costumbre es posible que de expecional se nos transforme en normal, y no todo es dinero en la vida!
Por su parte el tema de incluir una herramienta de edición también es relativa. Entiendo que hoy el cliente ya no es el mismo de hace unos años atrás y, en algunos casos, desea editar él mismo su sitio. Pero también me encuentro permanentemente conque cerca del 50% de los clientes (sobre todo pymes con sitios meramente institucionales-informativos, enfocados a la presencia institucional) sólo quieren un sitio atractivo.. y estático. Y digo esto porque este tema también influye en los presupuestos, e incluírselo por defecto puede resultar un poco más caro y definitivamente innecesario.
Por el lado de los No’s hay varios que están perfectos, y apuntan a simplificar la cosa. Pero también varios puntos tienen grises. Registrar el dominio y hospedar el sitio pueden ser un interesante extra (sobre todo en casos donde el cliente no tiene ningún conocimiento técnico) que a más de un diseñador le conozco.
Por su parte estar disponible para futuros soportes (incluído mail y mensajería instantánea en un principio), también le dan valor agregado al producto que vendemos. Siempre dentro de términos de normalidad y respeto. Abundan los clientes que creen “comprarnos” cuando nos contratan. Para esos casos especiales hay que tener bien paradas las antenas, y ponerles límites permanentemente. Eso también nos valoriza!
El trabajo del freelanceer tiene sus pros y sus contras. Encontrar el punto justo, como en todo, lleva su tiempo y sus tropezones
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