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A sólo tres días de las elecciones.. y para variar la misma sensación que tengo cada vez que voy a votar. Escepticismo, incredulidad, esperanza y tranquilidad.
Escepticismo e incredulidad por la histórica in-creíble clase política argentina, de la cual ya nadie se salva. Sólo unos pocos (y en general en el “chiquitaje”) han logrado conservar su buen nombre y honor a pesar de participar de la política. A todo el resto los hemos escuchado mentirnos, decirse y desdecirse sin ningún miramiento y robar sistemáticamente apenas tuvieron la oportunidad.
La esperanza viene por pensar que siempre cambiar es bueno (aunque en estas elecciones poco se nota con un par de alternativas ). El sistema está pensado para eso, para diversificar, para pluralizar. Convengamos que nuestra experiencia nos dice claramente que con cuatro años es suficiente, y que las reelecciones nunca fueron buenas.
La tranquilidad me viene por el lado de pensar y saber que puedo elegir y participar con tranquilidad. SIEMPRE es preferbile ésto a cualquier otra alternativa. Ya se, que vaya uno a saber si realmente estamos eligiendo (y sin duda poco participando). Pero de esta manera por lo menos tenemos los instrumentos para pelear un poco e intentarlo.
Por esto es que soy un convencido de que no hay que dejar de votar. Y de que ese tiene que ser el primer paso de una participación mucho más activa en la vida política. Al fin y al cabo es la única manera de que recupere(mos) su credibilidad.
Para terminar nada mejor que visitar algunos sitios que están dando una excelente cobertura a las elecciones, incluyendo aquellas que nos permiten averiguar dónde votar. No dejemos de prestar atención a las marcadas diferencias de cobertura entre los distintos medios masivos… que fácil se nota quién está detrás de cada uno
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