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Para quienes regularmente, como es mi caso, que por algún que otro motivo nos vemos instalando fuentes con frecuencia, existe una alternativa que nos permite probar una fuente, en cualquier aplicación Windows, sin necesidad de instalarla.
El procedimiento consiste en simplemente abrir el archivo de la fuente (TTF), lo cual abrirá el explorador de fuentes por defecto (ese que muestra “el veloz murciélago…” en varios tamáños), y a partir de allí, y con esa ventana abierta, vamos a tener habilitada esa fuente en todo Windows y en cualquier aplicación. Una vez cerrada esa ventana, chau fuente.

Ideal para aquellas situaciones en las que Rodrigo o Federico nos sugieren tipografías
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